¿Dónde está la iglesia?
Lucas
distingue cuatro elementos fundamentales para distinguir la presencia de la
iglesia: 1) perseverancia en la doctrina apostólica, 2) comunión unos con
otros, 3) Partimiento del Pan, 4) las oraciones. Donde haya esos cuatro elementos, ahí estará
presente la iglesia. La enseñanza
apostólica es la doctrina de Cristo, o sea, todo lo que concierne a la persona
de Jesús, su vida, ministerio, sus dichos y hechos y su obra en la cruz. Puede ser añadidas aquellas directrices y
consejos dada por los apóstoles que tengan que ver con la vida y ética cristiana,
tomando en cuenta el marco contextual, a modo de no imponer algo que no necesariamente
deba cumplirse por cuanto elemento cultural ajeno nosotros.
Las cartas paulinas están llenas de enseñanzas morales que se traducen
en doctrina a seguir por la cristiandad por cuanto son de aplicación permanente.
La
comunión unos con otros ha de ser parte de la praxis cristiana, pues es ahí donde
aprendemos a sobrellevarnos los unos a
los otros en amor. Es ahí donde tenemos
la oportunidad de poder servir aún a aquel que nos ha hecho daño, es ahí, en el
seno de la hermandad donde aprendemos a ver a Jesús en el rostro del hermano,
en el rostro del prójimo.
El
partimiento del Pan aquí mencionado, no solo implicaba la comida común, sino el
memorial del sacrificio de Cristo en la cruz.
En este memorial instituido por Jesús mismo, tenemos la oportunidad d
recordad no solo la muerte de Jesús, sino la gracia de Dios en Cristo de haber
sido incluidos en un nuevo pacto, el ser partícipes en una nueva alianza con
Dios. Esa nueva alianza sellada con la
sangre de Cristo nos constituye en un nuevo pueblo delante de Dios y para
Dios. Esta alianza es una alianza que
no exceptúa a nadie, pues todos han sido llamados a ser partícipes por la fe en
la obediencia al evangelio. Israel fue
constituido n su pueblo exclusivo, exclusividad que perdió por su arrogancia, exclusión
dicha por el mismo Jesús al decir que el reino sería quitado de ellos y dado a
gente que produjese los frutos del reino.
Dios se hizo de un nuevo pueblo llamado: La Iglesia la cual fu adquirida
por la sangre de Cristo. En este nuevo
pacto, participamos tanto de su cuerpo y de su sangre representada en los elementos
que a Jesús le plació representarlos.
La iglesia en ese momento lo participó, Pablo lo aclaró a un mejor en su
carta a los Corintios, y nosotros continuamos con la practica de dicho
partimiento.
Las
oraciones. La oraciones no son sino la
forma en que nos comunicamos con Dios, es la intimación de nuestro yo con el
Ser de Dios al conectarnos con el por la fe al dirigirnos a él. Las oraciones son la forma de humillarnos al
demostrarle que dependemos totalmente de él al pedirle. Nos acercamos con espíritu humilde y
penitente, así como confiados que nos escucha porque lo hacemos a través de Jesús y porque tenemos dentro al
Espíritu Santo quien intercede en nuestras oraciones, muchas veces las hechas,
pero presentadas perfectas por el Espíritu Santo delante de la presencia de
Dios. El traduce las intenciones del
corazón en cada oración y las presenta traducidas ante el Padre. Las oraciones no solo son un mandamiento, sin
una necesidad y una forma de adorar a Dios al mostrar nuestra dependencia de
él. Así, donde están estos elementos,
ahí está presente la iglesia.