El acontecimiento de Pentecostés en Hechos capítulo dos.
Por: Guillermo A. Domínguez
Entrada 5
El capítulo dos de Hechos de los Apóstoles, es uno de los pilares fundamentales en la eclesiología, sirviendo como elemento referencial único para el origen y establecimiento de la iglesia. Como se mencionó en el artículo anterior, sin Hechos sabríamos poco o casi nada sobre el origen del cristianismo, la iglesia y las iglesias a quienes Pablo escribe en sus cartas. Así pues, Lucas se propondrá ubicar la narrativa del establecimiento de la iglesia en cumplimiento del mandato de Jesús de no salir de Jerusalén, en cumplimiento de la profecía de Joel dos, tanto así que recuerda a Pedro citar dicho profeta como cumplimiento de la palabra de Dios. Lucas se presenta con una lucidez excepcional, un maestro conocedor de la profecía bíblica así como del ordenamiento y acomodamiento literario de las cosas por él narradas. Todo converge en Hechos capítulo dos, las profecías del establecimiento de la iglesia, el establecimiento o llegada del Reino de Dios con poder, el derramamiento del Espíritu Santo y las consecuentes manifestaciones del Espíritu en ese día como credenciales o garantías de que lo dicho tanto por los profetas y por Jesús tuvo su cumplimiento ese día.
Jesús les había dicho que muchos de los que estaban con él no verían o experimentarían la muerte, sino hasta que viesen venir el reino con poder (Marcos 9:1). También, antes de la ascensión Jesús les dijo que recibirían poder cuando viniese el Espíritu Santo, lo cual precisamente ocurrió. Ese día, reunidos todos en el aposento alto, los doce junto con alrededor de unas 120 personas recibirían el derramamiento del Espíritu Santo. Este manifestó su descenso con un como con un gran viento recio qué soplaba y llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentando sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. Notes que previamente se mencionó que en la casa estaban reunidas las mujeres y los Apóstoles y eras todos en total como ciento veinte personas. Eran todos los que habían seguido a Jesús casi desde el inicio de su ministerio. Casi todos habrían sido de Galilea, si no es que todos. La idea que presenta la narrativa es que en la casa estaban reunidos 120 almas. Por eso es lógico y congruente que Pedro diga que en ese momento se está dando el cumplimiento de la profecía de Joel, donde, tanto jóvenes, mujeres y ancianos verían visiones, profetizarían y hablarían en otras lenguas. No fue, entonces, solo sobre los Apóstoles que se derramó el Espíritu Santo, sino sobre la congregación de 120 reunidos esa mañana con los allí, incluida Maria y las demás mujeres. De lo contrario no tendría sentido ni cumplimiento real lo dicho por Joel y expresado por Pedro como argumento seguro que ese día se cumplió la palabra de Dios. El poder con que se manifestó el Espíritu fue único aquí y en Hechos diez. Ese día, tras el mensaje de Pedro habrían sido bautizados como tres mil personas. Judíos de todos los puntos cardinales llevarían la semilla del evangelio a sus lugares de origen. La iglesia creció y se expandió por toda Jerusalén, Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra.
.jpg)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario