domingo, 15 de marzo de 2026

El Evangelio de Lucas, Breves Notas sob Lucas, Entrada 1

 El Evangelio de Lucas, Breves Notas

Entrada 1

Por Guillermo A. Dominguez

El Evangelio de Lucas habría sido redactado hacia inicio de la década del 60 del primer siglo.  Aunque Lucas  no habría conocido a Jesús en su ministerio, afirma haber indagado diligentemente todo lo concerniente a su vida y ministerio.  

El documento va dirigido a un tal Teófilo, a quien quiere demostrar con lucidez, lo inofensivo que es el movimiento del nazareno e inducirlo a creer en él, así como la garantía histórica de la enseñanza iniciada hacía treinta años atrás y preservada con integridad (J. A. Fitzmyer, El Evangelio según Lucas). La frase honorífica: “¡oh! Excelentísimo Teófilo”, -usada para el destinatario tanto al inicio del Evangelio de Lucas, como al inicio del libro de Hechos de los Apóstoles-, indicaría que el documento es dirigido a un alto dignatario del imperio romano, frase también dirigida al gobernador Félix en Hechos 24:3.   La redacción del texto, a diferencia del de Mateo, carece de la saturación referencial a la Ley de Moisés, lo cual caracteriza a Mateo, lo cual indicaría que la audiencia de Lucas es gentil y no judía.  

La referencia a Teófilo tanto al inicio del Evangelio de Lucas y el libro de Hechos, indicaría que es una obra en dos volúmenes y con un mismo ideario: el inicio del movimiento cristiano con la persona y ministerio de Jesús, su muerte y resurrección (Primer Volumen: Evangelio de Lucas) y el inicio, desarrollo y expansión de este movimiento, treinta años después.   Lo que inició con un Maestro y doce hombres, se cristalizó en tres mil personas, luego cuatro mil, cinco mil y en expansión  (Segundo volumen de la obra: Hechos de los Apóstoles).   Significativo para esto será, como observa Pablo Sanabria, la referencia lucana sobre el dicho de Gamaliel sobre el recién iniciado movimiento cristiano: “…porque si este consejo o esta obra es de los hombres, se desvanecerá; mas si es de Dios, no la podréis dstruir; …”,  y la referencia al final de lucas, treinta años después de ese dicho de Gamaliel: “Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento.  El Evangelio que presenta Lucas, es un movimiento iniciado 30 años atrás e indetenible, un movimiento de Dios y no de los hombres. 

Así pues, el Evangelio de Lucas es el primero de dos volúmenes: Lucas-Hechos.  La idea motriz de Lucas será -como dirá Gerardo Sánchez Mielgo-: presentar a Jesús como Salvador y Señor universal.   A diferencia del ideario judío de un Dios nacional, el evangelio presenta a Dios en Jesús como Señor del cosmos, el Dios y soter universal.  No es el César el Señor, sino, solo Jesús.

Lucas presentará, en el lenguaje de N.T. Wright, los elementos atmosféricos en medio de los que Jesús de Nazareth aparecería en la historia salvífica, por una parte, el radicalismo religioso, ideario salvífico mal expuesto y mal entendido por el pueblo de Israel representado en sus líderes religiosos: sanedrín, sacerdotes, saduceos y fariseos, y el lado opuesto representado por el imperio romano.    Los elementos estaban dispuestos para crear la tormenta perfecta, la cual al final se desató.

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