El Evangelio de Lucas, Breves Notas
Entrada 1
Por Guillermo A. Dominguez
El Evangelio
de Lucas habría sido redactado hacia inicio de la década del 60 del primer
siglo. Aunque Lucas no habría conocido a Jesús en su ministerio, afirma
haber indagado diligentemente todo lo concerniente a su vida y ministerio.
El documento
va dirigido a un tal Teófilo, a quien quiere demostrar con lucidez, lo
inofensivo que es el movimiento del nazareno e inducirlo a creer en él, así
como la garantía histórica de la enseñanza iniciada hacía treinta años atrás y
preservada con integridad (J. A. Fitzmyer, El Evangelio según Lucas). La frase honorífica: “¡oh! Excelentísimo Teófilo”,
-usada para el destinatario tanto al inicio del Evangelio de Lucas, como al
inicio del libro de Hechos de los Apóstoles-, indicaría que el documento es
dirigido a un alto dignatario del imperio romano, frase también dirigida al
gobernador Félix en Hechos 24:3. La
redacción del texto, a diferencia del de Mateo, carece de la saturación referencial
a la Ley de Moisés, lo cual caracteriza a Mateo, lo cual indicaría que la
audiencia de Lucas es gentil y no judía.
La referencia
a Teófilo tanto al inicio del Evangelio de Lucas y el libro de Hechos,
indicaría que es una obra en dos volúmenes y con un mismo ideario: el inicio
del movimiento cristiano con la persona y ministerio de Jesús, su muerte y resurrección
(Primer Volumen: Evangelio de Lucas) y el inicio, desarrollo y expansión de
este movimiento, treinta años después.
Lo que inició con un Maestro y doce hombres, se cristalizó en tres mil
personas, luego cuatro mil, cinco mil y en expansión (Segundo volumen de la obra: Hechos de los
Apóstoles). Significativo para esto
será, como observa Pablo Sanabria, la referencia lucana sobre el dicho de
Gamaliel sobre el recién iniciado movimiento cristiano: “…porque si este
consejo o esta obra es de los hombres, se desvanecerá; mas si es de Dios, no la
podréis dstruir; …”, y la referencia al
final de lucas, treinta años después de ese dicho de Gamaliel: “Y Pablo permaneció
dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían,
predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente
y sin impedimento. El Evangelio que
presenta Lucas, es un movimiento iniciado 30 años atrás e indetenible, un
movimiento de Dios y no de los hombres.
Así pues, el
Evangelio de Lucas es el primero de dos volúmenes: Lucas-Hechos. La idea motriz de Lucas será -como dirá Gerardo
Sánchez Mielgo-: presentar a Jesús como Salvador y Señor universal. A diferencia del ideario judío de un Dios
nacional, el evangelio presenta a Dios en Jesús como Señor del cosmos, el Dios
y soter universal. No es el César el Señor,
sino, solo Jesús.
Lucas presentará,
en el lenguaje de N.T. Wright, los elementos atmosféricos en medio de los que
Jesús de Nazareth aparecería en la historia salvífica, por una parte, el
radicalismo religioso, ideario salvífico mal expuesto y mal entendido por el
pueblo de Israel representado en sus líderes religiosos: sanedrín, sacerdotes,
saduceos y fariseos, y el lado opuesto representado por el imperio romano. Los elementos estaban dispuestos para crear
la tormenta perfecta, la cual al final se desató.
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