Brevísimas notas sobre la Trinidad en la anunciación a María.
Lucas 1
Entrada 1, Marzo 22
Por: Guillermo Antonio Domínguez Sánchez
Desde el inicio de los Evangelios puede preciarse ya la distinción personal en l ser de Dios. Sa metáfora o no, la forma redaccional dl texto implica la pluralidad de personas que comparten la ontología divina.
"…y será llamado Hijo del Altísimo”. Esto indica la distinción personal y funcional entre el Verbo encarnado, llamado ahora Jesús, y aquel que es su Padre, el Altísimo, o sea, Dios mismo. Jesús Logos como Hijo y el Altísimo como su Padre. Y esta la forma en que él se identifica, sea delante de los que le oyen, sea en sus oraciones personales: En la oración de Juan 17, Jesús se identifica literalmente como Hijo de aquel a quien llama Padre, con toda naturalidad. En Lucas 9, en la transfiguración, casi al final de la escena, se escucha una voz decir, acerca de Jesús: “Este es mi Hijo amado, a él oíd.” Evidentemente es el Dios, su Padre. Ante los judíos en Juan 5 afirma de Dios: “…Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo. Por esto los judíos aún más procuraban matarle, porque no solo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios. En Juan 10 afirma: “…muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis? Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios.” Los judíos entendían bien la retórica y la significación semántica de cada cosa que Jesús decía de sí y su relación filial con Dios, todo apuntaba, en el entendimiento judío, que Jesús daba a entender que era Dios, al decir que era Hijo de Dios. Lo peor de todo, en la desgracia judía, es que tenían razón al entender a Jesús y las implicaciones de decir que Dios era su Padre; ahí estaba su desgracia, lo entendían peo no lo creían, no aceptaban que Jesús lo fuera. En Lucas, Jesús, desde su infancia de 12 años tenía conciencia de su relación divino-filial con Dios su Padre; al responder a sus padres porqué se había perdido de ellos, le dijo: “No sabéis que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?”. En Lucas 3, en el relato de su bautismo, “…vino una voz del cielo que decía: tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia.” En estas breves citas, se ve la distinción entre el Padre y Jesús el Logos.
Volviendo a la
cita de Lucas 1 en la anunciación María,
el ángel Gabriel le dice: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo
te cubrirá con su sombra”. Hay
muchísimo por hablar de las implicaciones que tiene la frase, y solo me
detendré a señalar la distinción personal y filial-divina presente ahí entre el
Altísimo, El niño Dios, y el Espíritu Santo.
Tan grande es la personalidad del Espíritu Santo y su divinidad, que el ángel
también le dice a José: “porque lo que en ella hay, del Espíritu Santo es”. La fecundación del óvulo maduro de la joven
virgen con el Logos divino al hacerse esperma, sólo fue posible por la
intervención del Espíritu Santo, distinguiéndose así la personalidad, función y
distinción de los tres.
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