domingo, 29 de marzo de 2026

El itinerario misional apostólico en el libro de Hechos. Entrada 6 sobre Hechos de los Apóstoles. Por Guillermo Antonio Domínguez Sánchez

 

El itinerario misional apostólico en el libro de Hechos.

Entrada 6 sobre Hechos de los Apóstoles.

Por Guillermo Antonio Domínguez Sánchez

 



Como mencioné en una de las entradas del blog sobre Hechos, momentos antes de subir al cielo, Jesús da a sus discípulos el itinerario misionero a seguir tras su partida: “me seréis testigos en Jerusalén, Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra.”   Precisamente, Lucas, al escribir el libro de Hechos, seguirá este ideario narrativo-locativo de manera fiel.   Iniciará con su narrativa descriptiva sobre el inicio de la iglesia en Jerusalén, desde el capítulo dos,   -dejando el capítulo uno como un prólogo, introducción o puente narrativo conectivo entre el Evangelio de Lucas y Hechos de los apóstoles.   Desde el capítulo dos hasta la muerte de Esteban, se narra la expansión del Evangelio en toda Jerusalén.   Una vez iniciada la persecución de los discípulos en el capítulo ocho tras el martirio de Esteban, el evangelio llega a Samaria tal cual Jesús se los había ordenado.    Felipe,  ̶ casi con toda probabilidad uno de los siete diáconos, esto por la inmediatez de la narrativa previa donde es mencionado tanto Esteban, como un tal Felipe, lo cual nos  hace ver como más evidente que Lucas esté hablando de Felipe el diácono, más que de Felipe el Apóstol, de quien no se hace mención en ninguna parte de Hechos, ni de los Evangelios, excepto en la lista de los doce y en Juan, en la petición de Felipe a Jesús de mostrarle al Padre; más allá de esos pasajes, Felipe el apóstol, o uno de los Doce, no se menciona más en el Nuevo Testamento.   Así que este Felipe del capítulo ocho de Hechos, presumiremos con toda probabilidad que es Felipe el diácono, o el mismo Felipe a quien Lucas mencionará y llamará como “Felipe el evangelista, que era uno de los siete, posamos con él.   Este tenía cuatro hijas que profetizaban” en Hechos 21:8,9 ̶  desciende a Samaria y establece la primera comunidad de cristianos fuera de Jerusalén y Judea.   La historia de Lucas nos lleva, luego de ello, a la acción misionera de Pablo desde el capítulo 13 al 28 de hechos, quien llevará el evangelio hasta los límites del imperio romano en las regiones de Ilírico, Dacia.   Si bien, la predicación de los Doce se concentrará en los primeras décadas en Jerusalén hacia la comunidad de judeocristianos, hasta la caída de Jerusalén en el 70, Pablo, sin embargo, llevará el evangelio hasta su expansión hasta lo último de la tierra, esto es, de manera inmediata en esos momentos, Ilírico, uno de los límites del Imperio romano y quizá a España.  Pablo será,  ̶ visto desde la perspectiva humana   ̶, una herramienta sumamente importante                  del espíritu Santo para esta labor, tal cual el mismo Espíritu Santo lo había dicho y determinado en Hechos capítulo 13: “apartadme a Bernabé y a Saulo a obra que los he llamado”, así como también Dios le replica a Ananías acerca de Saulo: “…Ve, poque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia a los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre”.   Pablo habría de ser elegido por Dios, y usar así sus capacidades intelectuales, teológicas y andragógicas para la propagación del Evangelio.   A diferencia de los demás apóstoles, Pablo habría de ser el autor de un alto porcentaje de los escritos del Nuevo Testamento, siendo uno de artífices del todo el Nuevo Testamento.    La labor predicativa seguiría ese ideario e itinerario misional.   La frase: “hasta lo último de la tierra” se haría literal con la expansión de la iglesia en las regiones de los bárbaros: godos, visigodos, ostrogodos, eslavos, tribus de los Hunos, pueblos Nórdicos, expansión hasta el Lejano Oriente tras las incursione de Marco Polo, y por último en Nuestra América con la llegada de los Españoles, y al norte con la llegada de los cristianos disidentes de Europa que llegarían y colonizarían norte América.   Así con esto, la redacción de Hechos es una de las obras literarias perfectas como palabra de Dios en su forma literaria redaccional Narrativo ̶  descriptivo ̶  discursivo, puente perfecto de lógica de conexión entre los evangelios y resto del Nuevo Testamento. 

miércoles, 25 de marzo de 2026

Esteban y Felipe, su ministerio en la palabra. Hechos 7

 Esteban y Felipe, su ministerio en la palabra. 

Hechos 7

Por Guillermo Antonio Domínguez Sánchez









Ser diacono no fue un límite, fue el punto de partida. Esteban y Felipe el evangelista demostraron que el verdadero ministerio no depende del cargo, sino del dominio de la Palabra y la fidelidad al llamado. 

Antes de destacar por su poderosa predicación, Esteban fue elegido por Dios para ser diacono y fue reconocido en la Iglesia por su servicio, el cual estaba enfocado principalmente en la distribución diaria de los alimentos y atención a las viudas, especialmente a las griegas que estaban siendo desatendidas y con esto apoyaba a los apóstoles a que se dedicaran a la oración y enseñanza. 

El momento más alto del ministerio de esteban no ocurrió en el servicio cotidiano, sino frente a quienes buscaban condenarlo. En Hechos capitulo 7, su discurso final revela no solo valentía, sino una maestría impresionante en la Palabra; una exposición clara, estructurada y confrontativa que transformo su juicio en una proclamación poderosa de la verdad. 

Lejos de dar una respuesta breve o defensiva, Esteban construye un recorrido completo y cronológico por la historia del pueblo de Israel para evidenciar un patrón constante de rebeldía hacia Dios. Esta manera de organizar su discurso demuestra el nivel de conocimiento y capacidad para enseñar con propósito, ya que no solo recuerda los hechos, sino que los interpreta y le da un sentido espiritual contextualizado a su presente. Su intervención refleja su dominio de las Escrituras y una autoridad que transforma su enseñanza en una advertencia directa. 

Esteban no fue el único que llevo su ministerio más allá del servicio. De manera similar, Felipe el Evangelista que el ministerio de diacono podía expandirse hacia una proclamación más activa y efectiva de la palabra. El ministerio de Felipe, aunque inicia como diacono adquiere mayor relevancia tras la persecución que siguió después de la muerte de Esteban, momento en el cual comienza a destacarse como un proclamador activo y eficaz de la Palabra fuera de Jerusalén. 

A diferencia de un servicio limitado al ámbito interno de la iglesia, Felipe lleva el mensaje a Samaria, donde su predicación fue acompañada de señales y milagros. Su enseñanza no era superficial, estaba centrada en Cristo, logrando que muchos creyeran y se produjera un impacto significativo en la región. 

Este mismo dominio se refleja en el encuentro con el eunuco etíope en el capitulo 8 de Hechos, donde Felipe demuestra su capacidad precisa para interpretar y explicar las Escrituras. Partiendo del libro del profeta Isaías, identifica correctamente su sentido y lo conecta a la persona de Jesús.

Además, no se limita a explicar, inicia desde el punto de entendimiento del eunuco, adaptando su enseñanza de manera clara obteniendo resultados inmediatos con la decisión de bautismo por parte del eunuco, evidenciando la eficacia de una enseñanza bien fundamentada y dirigida. 

Las vidas de Esteban y Felipe el Evangelista muestran que el servicio no es un límite, sino el inicio de un mayor desarrollo, ya que ambos multiplicaron los dones que les fueron confiados, en concordancia con la enseñanza de Jesucristo en la parábola de los talentos, demostrando que el creyente esta llamado a hacer crecer lo recibido y no dejarlo sin frutos.


martes, 24 de marzo de 2026

Elección de los siete diáconos. Reflexión breve sobre sobre Hechos 7 y el ministerio. Entrada 4, sobre Hechos siete.

 Elección de los siete diáconos.

Reflexión breve sobre Hechos 7 y el ministerio. 

Entrada 4, sobre Hechos siete. 

Por Guillermo Antonio Domínguez Sánchez. 

 




·     Cuando la iglesia crece, también crecen las necesidades, los problemas, los conflictos, las diferencias. 

·       La iglesia, por cuanto compuesta por gente, implica ya problemas.  

·       De ahí la necesidad de hombres al frente de ministerios, con vista a solventar necesidades. 

·       La iglesia estaba recién establecida, e iba creciendo en número cada día. 

·       Tras la repartición de alimentos entre las viudas, surgió la murmuración de que las viudas de habla griega no estaban siendo atendidas.  

·       A modo de aclaración, no eran viudas étnicamente griegas, sino judías nacidas en la diáspora, en regiones de habla griega, judías con familias fuertemente arraigadas a las tradiciones de sus antepasados judíos y que venían cada año a Jerusalén a celebrar las fiestas patrias judías, o sea, el Pentecostés, la Pascua y otras celebraciones circundantes al Éxodo. 

·       Según se desprende de la lectura, la iglesia recién establecida, había tomado la responsabilidad de apoyar con la alimentación a las viudas peregrinas, sea de habla aramea, sea de habla griega u otra procedencia. 

·       El problema surge por la murmuración de que las viudas de habla griega estaban siendo desatendidas en la repartición alimenticia.   O sea, estaban siendo marginadas por no ser nacidas en la región de habla hebrea (aramea); el problema redundaba en acepción de personas y la murmuración.

·       Esto era grave, pues la murmuración atentaba contra la unidad de la recién establecida comunidad cristiana, y los apóstoles no se podían dar el lujo de permitir semejante tragedia.   Fue la murmuración la que llevó muchas veces al fracaso al recién establecido pueblo de Israel una ves salidos de Egipto, murmuración que fue una de sus constantes en toda su existencia.  

·       Los apóstoles, conscientes que no podían descuidar la predicación de la palaba y las oraciones, guiados por el Espíritu Santo, emiten la orden que la hermandad elija de entre ellos a siente hombre llenos del Espíritu Santo, de sabiduría y buen testimonio de entre el pueblo.  

·       La iglesia echa mano en el asunto, elijen a los siete, los presentan ante los apóstoles, quienes dan el visto bueno imponiendo su mano sobre estos.

·       Las tres cualidades o requisitos dado por los apóstoles, son la síntesis de la diversificación que Pablo en 1 Timoteo 3:8 ss y Tito 1:5ss.   Las tres cualidades dadas en Hechos siete, se amplifican, especifican y diversifican en las cartas pastores, se explicitan mejor en estas. 

·       Aunque estos siete, pareciera que se encargarían del trabajo en la repartición de alimentos, quizá pueda que hayan fungido como organizadores sobre otros para esta tarea.    Lo destacable aquí es que aún para servir a las mesas o repartir los alimentos, se requería de cualidades tremendamente profundas tanto en lo espiritual como  en lo práctico, ética y moral.  

·       No podían ser cualquiera.  Esta frase podría sonar arrogante, pero no es disposición de hombres, sino divinas, disposiciones y cualidades establecida por el Espíritu Santo.   No es capricho de ningún ministro, sino de Dios mismo. 

·       Con el pasar del tiempo, la connotación del término diácono, pasó de ser un servidor en las mesas, a ser un diácono con significación y praxis pastoral.   Los diáconos eran verdaderos ministros quienes pasaron a ministrar y dirigir el culto.  

·       Por eso Pablo dirá a Timoteo:  “Lo que has oído de mi ante muchos testigos, esto encarga también a hombres que sean fieles e idóneos para enseñar también a otros.

lunes, 23 de marzo de 2026

La Tentación en el desierto y sus implicaciones en la persona de Jesús. Lucas 4.

 La Tentación en el desierto y sus implicaciones en la persona de Jesús.  Lucas 4.

Entrada 3, Marzo 23, 2026

Por: Guillermo Antonio Domínguez Sánchez.

 

·       “Y el Logos se hizo carne…”.    Al hacerse carne, nace con todas las debilidades y limitaciones humanas. 

·       Nace en la miseria de la existencialidad humana, con todas sus implicaciones.  

·       En las tres tentaciones, se resume todo lo que el Logos en su existencialidad humana hubo experimentado como hombre: “los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida…”. 

·       Jesús en su naturaleza humana fue tentado en todo, según nuestra semejanza, pero sin pecado.  

·       Y “todo” significa “todo”, no hubo nada en lo que el ser humano sea tentado en que Jesús no lo haya sido.  

·       La diferencia entre él y nosotros, es que él frenó cada tentación como se ve en el marco de Lucas, diciendo no, confrontando y reprendiendo a Satanás.  

·       Jesús se mantuvo en comunicación continua con el Padre, oró y ayunó, cosas las cuales fortalecen el espíritu para resistir al maligno, las tentaciones. 

·        Jesús mencionó que velaran y oraran para no entrar en tentación.  Fue su praxis por siempre. 

·       En cada evangelio se le ve orando, lo cual le ayudó a mantener dominada su parte humana.  

·       La encarnación del Logos en la persona de Jesús, tendrá función sacerdotal, pues al encarnarse, tendrá como fin experimentar las tentaciones del ser humano, sentir lo que el ser humano siente cada tentación, experimentar las luchas de los piadosos ante cada tentación y presentarse así delante de Dios con la experiencia de las tentaciones sobre su carne, y su victoria ante ellas, para así ser misericordioso con sus hermanos, por cuanto él también experimentó las mismas tentaciones, pero sin pecado.

·       En las tentaciones en el desierto, Satanás no juega ni duda al tentar y retar a Jesús a convertir la piedra en pan.   Para Satanás, el punto no era si convertía o no la piedra en pan, es con toda probabilidad que sabía que Jesús podía hacerlo.  El punto es, que si Jesús accedía a hacerlo, indirectamente estaría obedeciendo a Satanás en un mandato provocado,  incitado por la tentación del hambre, lo cual abría un sinfín de opciones en las que Jesús pudo haber cedido y dado lugar a la tentación y, caer en ella.   Para nosotros, a modo de paréntesis, la pregunta si es valedera, ¿podía Jesús convertir la piedra en pan?   Nuestra respuesta es un sí.   Pero el hacerlo implicaba ordenar, mental o audiblemente, el reordenamiento de la estructura molecular y peso atómico de la piedra, al peso atómico y estructura molecular del pan.   ¿podía hacer eso Jesús?   Sólo recordemos el modo en que sana la oreja de Malco, criado del sumo sacerdote, a quien Pedro sacando su espada, se la había cortado, la noche de la aprensión de Jesús.   Analice la implicación de la sanación.   Para que una herida sane, a parte de los cuidados que se ha de tener para que no se infecte, hablando hoy en la actualidad con todas las facilidades, una vez suturada una herida, habrá que esperar unos seis a ocho días para que el tejido se haya sanado (entretejido), y esto con mucha delicadeza.   Pero vemos como Jesús, toma la oreja amputada, la pone en su lugar, y en seguida queda sana (pegada nuevamente en su tejido).  Yo creo firmemente en el acontecimiento, imposible para todo ser humano, excepto para Jesús.   Lo mismo acontece con la transformación del agua en vino, acción en la que tuvo que haber una transformación de toda la estructura química, atómica y molecular para dar como resultado el vino de uva que Jesús transformó a partir del agua.

·       Esto implicaba el poder de Jesús sobre la materia, poder de transformarla según su voluntad, ¿por qué?  Porque él es Señor de la propia materia, todo está sujeto a él.

domingo, 22 de marzo de 2026

El mensaje de Juan el Bautista, Juicio contra Israel. Entrada 2, Lucas 3.

El mensaje de Juan el Bautista, Juicio contra Israel.

Entrada 2,

Lucas 3.  Marzo 22 de 2026

Por: Guillermo Antonio Domínguez Sánchez

 




La suerte de Israel ya estaba echada.  El día grande de Jehvah había llegado, faltaban “horas” para su cumplimiento.   El silencio de Jehová se rompería en definitivo con su último profeta del Antiguo Pacto, Juan el Bautista, quien vendría a preparar el corazón de muchos para la venida del Mesías, y quien también vendría anunciando juicio sobre su pueblo rebelde, Judá.   El hacha ya estaba puesta, les dijo, y vendría uno que los bautizaría en Espíritu Santo y fuego.   El fugo aquí, tiene la idea de juicio, el cual llegó con la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C., por el general Tito, hijo del emperador Vespasiano.

Dios  había intentado muchísimas veces convencer a su pueblo de volverse a él y al final aptas a su Mesías Rey.   Enjuició  al reino del Norte a través de los Asirios en 722, a Judá en 600, 557, y 587 a.C., pero Israel no entendió, lo enjuició a través de los seléucidas y Antíoco Epífanes en 165 a.C., pero su pueblo no aprendió.  Si bien, dejaron aparentemente la idolatria, pero se fueron al extremo de la falsa santidad e hipócrita y sectaria actitud de sujeción a la letra, aunque más se sujetaron a las tradiciones de sus padres, antes que, al mandato divino de hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.   Pero Israel no entendió, se aferró a su legalismo y desecharon a su Mesías tan esperado, consumando su desgracia, de haber tenido delante y en medio de sí a su mesías anhelado y no haberle reconocido, creído ni recibido.

Para Isael, la llegada de Juan el bautista marcaba el principio del fin, una era había llagado a su término.   Juan sólo haría su trabajo d comunicar su juicio y último llamado al arrepentimiento al “resto” o remanente de Israel, lo cual también logró, pues muchos, oyeron su voz en el desierto, su voz de llamado al arrepentimiento y preparación para recibir al Mesías.   Felipe habría de ser uno de sus frutos directos de esa preparación, pues éste vendría a formar parte de los Doce que el Señor Jesús llamaría al ministerio apostólico.   Muchos de los primeros discípulos de Jesús habrías sido seguidores de Juan el bautista, una vez sabidos por boca del propio Juan que él no era el Mesías, sino aquel a quien señaló como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, Jesús de Nazaret.

Una vez logrado su cometido, de anunciar el juicio inminente sobe Israel y la presencia del Mesías, Juan habría participado del bautismo de sangre, su propia sangre, al ser ejecutado por manos de sus propios líderes que no soportaron oír su mensaje de arrepentimiento.   Su muerte, también presagiaría la muerte de Jesús Mesías, que a su vez sellaría el culmen del fin de Israel como pueblo predilecto de Dios y de Israel como Estado.   Una vez llegada la destrucción de Jerusalén en el 70 d.C., Israel deja de ser el pueblo de Dios, y el rol pasa a la iglesia, esta es ahora el nuevo pueblo de Dios.  Cualquier pretensión nacionalista y de restauración por parte de los judíos, será simple necedad y actitud sectaria.  


Brevísimas notas sobre la Trinidad en la anunciación a María Lucas 1. Entrada 1, Marzo 22, 2026

Brevísimas notas sobre la Trinidad en la anunciación a María. 

Lucas 1

Entrada 1, Marzo 22 

Por: Guillermo Antonio Domínguez Sánchez





Desde el inicio de los Evangelios puede preciarse ya la distinción personal en el ser de Dios.   Sea metáfora o no, la forma redaccional del texto implica la pluralidad de personas que comparten la ontología divina.  

"…y será llamado  Hijo del Altísimo”.   Esto indica la distinción personal y funcional entre el Verbo encarnado, llamado ahora Jesús, y aquel que es su Padre, el Altísimo, o sea, Dios mismo.   Jesús Logos como Hijo y el Altísimo como su Padre.   Y esta la forma en que él se identifica, sea delante de los que le oyen, sea en sus oraciones personales:  En la oración de Juan 17, Jesús se identifica literalmente como Hijo de aquel a quien llama Padre, con toda naturalidad.   En Lucas 9, en la transfiguración, casi al final de la escena, se escucha una voz decir, acerca de Jesús: “Este es mi Hijo amado, a él oíd.”  Evidentemente es el Dios, su Padre.  Ante los judíos en Juan 5 afirma de Dios: “…Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo.   Por esto los judíos aún más procuraban matarle, porque no solo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios.   En Juan 10 afirma: “…muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis? Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios.”   Los judíos entendían bien la retórica y la significación semántica de cada cosa que Jesús decía de sí y su relación filial con Dios, todo apuntaba, en el entendimiento judío, que Jesús daba a entender que era Dios, al decir que era Hijo de Dios.  Lo peor de todo, en la desgracia judía, es que tenían razón al entender a Jesús y las implicaciones de decir que Dios era su Padre;  ahí estaba su desgracia, lo entendían peo no lo creían, no aceptaban que Jesús lo fuera.  En Lucas, Jesús, desde su infancia de 12 años tenía conciencia de su relación divino-filial con Dios su Padre; al responder a sus padres porqué se había perdido de ellos, le dijo: “No sabéis que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?”.    En Lucas 3, en el relato de su bautismo, “…vino una voz del cielo que decía: tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia.”   En estas breves citas, se ve la distinción entre el Padre y Jesús el Logos.  

Volviendo a la cita de Lucas 1 en la anunciación  María, el ángel Gabriel le dice: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra”.   Hay muchísimo por hablar de las implicaciones que tiene la frase, y solo me detendré a señalar la distinción personal y filial-divina presente ahí entre el Altísimo, El niño Dios, y el Espíritu Santo.  Tan grande es la personalidad del Espíritu Santo y su divinidad, que el ángel también le dice a José: “porque lo que en ella hay, del Espíritu Santo es”.   La fecundación del óvulo maduro de la joven virgen con el Logos divino al hacerse esperma, sólo fue posible por la intervención del Espíritu Santo, distinguiéndose así la personalidad, función y distinción de los tres.  

lunes, 16 de marzo de 2026

¿Dónde está la iglesia? Notas breves sobre Hechos.

 ¿Dónde está la iglesia?

Por Guillermo A. Domínguez.

Entrada 6












Lucas distingue cuatro elementos fundamentales para distinguir la presencia de la iglesia: 1) perseverancia en la doctrina apostólica, 2) comunión unos con otros, 3) Partimiento del Pan, 4) las oraciones.   Donde haya esos cuatro elementos, ahí estará presente la iglesia.   La enseñanza apostólica es la doctrina de Cristo, o sea, todo lo que concierne a la persona de Jesús, su vida, ministerio, sus dichos y hechos y su obra en la cruz.  Puede ser añadidas aquellas directrices y consejos dada por los apóstoles que tengan que ver con la vida y ética cristiana, tomando en cuenta el marco contextual, a modo de no imponer algo que no necesariamente deba cumplirse por cuanto elemento cultural ajeno  nosotros.   Las cartas paulinas están llenas de enseñanzas morales que se traducen en doctrina a seguir por la cristiandad por cuanto son de aplicación permanente. 

La comunión unos con otros ha de ser parte de la praxis cristiana, pues es ahí donde aprendemos  a sobrellevarnos los unos a los otros en amor.   Es ahí donde tenemos la oportunidad de poder servir aún a aquel que nos ha hecho daño, es ahí, en el seno de la hermandad donde aprendemos a ver a Jesús en el rostro del hermano, en el rostro del prójimo.  

 

El partimiento del Pan aquí mencionado, no solo implicaba la comida común, sino el memorial del sacrificio de Cristo en la cruz.  En este memorial instituido por Jesús mismo, tenemos la oportunidad d recordad no solo la muerte de Jesús, sino la gracia de Dios en Cristo de haber sido incluidos en un nuevo pacto, el ser partícipes en una nueva alianza con Dios.   Esa nueva alianza sellada con la sangre de Cristo nos constituye en un nuevo pueblo delante de Dios y para Dios.    Esta alianza es una alianza que no exceptúa a nadie, pues todos han sido llamados a ser partícipes por la fe en la obediencia al evangelio.   Israel fue constituido n su pueblo exclusivo, exclusividad que perdió por su arrogancia, exclusión dicha por el mismo Jesús al decir que el reino sería quitado de ellos y dado a gente que produjese los frutos del reino.   Dios se hizo de un nuevo pueblo llamado: La Iglesia la cual fu adquirida por la sangre de Cristo.   En este nuevo pacto, participamos tanto de su cuerpo y de su sangre representada en los elementos que a Jesús le plació representarlos.   La iglesia en ese momento lo participó, Pablo lo aclaró a un mejor en su carta a los Corintios, y nosotros continuamos con la practica de dicho partimiento.

Las oraciones.   La oraciones no son sino la forma en que nos comunicamos con Dios, es la intimación de nuestro yo con el Ser de Dios al conectarnos con el por la fe al dirigirnos a él.  Las oraciones son la forma de humillarnos al demostrarle que dependemos totalmente de él al pedirle.  Nos acercamos con espíritu humilde y penitente, así como confiados que nos escucha porque lo hacemos  a través de Jesús y porque tenemos dentro al Espíritu Santo quien intercede en nuestras oraciones, muchas veces las hechas, pero presentadas perfectas por el Espíritu Santo delante de la presencia de Dios.   El traduce las intenciones del corazón en cada oración y las presenta traducidas ante el Padre.  Las oraciones no solo son un mandamiento, sin una necesidad y una forma de adorar a Dios al mostrar nuestra dependencia de él.   Así, donde están estos elementos, ahí está presente la iglesia. 

El acontecimiento de Pentecostés en Hechos capítulo dos.

El acontecimiento de Pentecostés en Hechos capítulo dos. 

Por: Guillermo A. Domínguez

Entrada 5









El capítulo dos de Hechos de los Apóstoles, es uno de los pilares fundamentales en la eclesiología, sirviendo como elemento referencial único para el origen y establecimiento de la iglesia.  Como se mencionó en el artículo anterior, sin Hechos sabríamos poco o casi nada sobre el origen del cristianismo, la iglesia y las iglesias a quienes Pablo escribe en sus cartas.  Así pues, Lucas se propondrá ubicar la narrativa del establecimiento de la iglesia en cumplimiento del mandato de Jesús de no salir de Jerusalén,  en cumplimiento de la profecía de Joel dos, tanto así que recuerda a Pedro citar dicho profeta como cumplimiento de la palabra de Dios.   Lucas se presenta con una lucidez excepcional, un maestro conocedor de la profecía bíblica así como del ordenamiento y acomodamiento literario de las cosas por él narradas.   Todo converge en Hechos capítulo dos, las profecías del establecimiento de la iglesia,  el establecimiento o llegada del Reino de Dios con poder, el derramamiento del Espíritu Santo y las consecuentes manifestaciones del Espíritu en ese día como credenciales o garantías de que lo dicho tanto por los profetas y por Jesús tuvo su cumplimiento ese día.


Jesús les había dicho que muchos de los que estaban con él no verían o experimentarían la muerte, sino hasta que viesen venir el reino con poder (Marcos 9:1).  También, antes de la ascensión Jesús les dijo que recibirían poder cuando viniese el Espíritu Santo, lo cual precisamente ocurrió.   Ese día,  reunidos todos en el aposento alto, los doce junto con alrededor de unas 120 personas recibirían el derramamiento del Espíritu Santo.  Este manifestó su descenso con un como con un gran viento recio qué soplaba y llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentando sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.   Notes que previamente se mencionó que en la casa estaban reunidas las mujeres y los Apóstoles y eras todos en total como ciento veinte personas.  Eran todos los que habían seguido a Jesús casi desde el inicio de su ministerio.   Casi todos habrían sido de Galilea, si no es que todos.   La idea que presenta la narrativa es que en la casa estaban reunidos 120 almas.  Por eso es lógico y congruente que Pedro diga que en ese momento se está dando el cumplimiento de la profecía de Joel, donde, tanto jóvenes, mujeres y ancianos verían visiones, profetizarían y hablarían en otras lenguas.  No fue, entonces, solo sobre los Apóstoles que se derramó el Espíritu Santo, sino sobre la congregación de 120 reunidos esa mañana con los allí,  incluida Maria y las demás mujeres.  De lo contrario no tendría sentido ni cumplimiento real lo dicho por Joel y expresado por Pedro como argumento seguro que ese día se cumplió la palabra de Dios.  El poder con que se manifestó el Espíritu fue único aquí y en Hechos diez.   Ese día, tras el mensaje de Pedro habrían sido bautizados como tres mil personas.   Judíos de todos los puntos cardinales llevarían la semilla del evangelio a sus lugares de origen.  La iglesia creció y se expandió por toda Jerusalén,  Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra.  


Conectividad literaria entre Hechos de los Apóstoles y el evangelio de Lucas. Su función canónica.

 Conectividad literaria entre Hechos de los Apóstoles y el evangelio de Lucas.   Su función canónica.

Por: Guillermo A. Dominguez

Entrada 4

 



Tal cual se mencionó en la primera entrada de Lucas, el libro de los Hechos de los apóstoles es el segundo volumen de la obra de Lucas, dirigido igual que el primero, a un tal Teófilo, algún alto dignatario del imperio romano.   Hechos tendrá la intención de continuar demostrando a Teófilo el único Señorío de Cristo y Salvador universal, lo inofensivo del cristianismo para el imperio romano y lo indetenible que es este movimiento, iniciado en ese momento, hacía 30 años atrás.

Lucas inicia el libro de los Hechos, casi recapitulando el último capítulo del Evangelio o sintetizándolo: los dichos y hechos de Jesús, hasta el día que fue recibido arriba, su resurrección y su aparición con pruebas indubitables durante cuarenta días, hablándoles acerca del Reino de Dios; su últimas recomendaciones en el monte de la ascensión, su mandato de no salir de Jerusalén hasta que hayan recibido la promesa del Padre, su afirmación de que habrían de ser bautizados con el Espíritu Santo en muy pocos días.   Esto prueba, evidentemente que Hechos de los Apóstoles es la continuación literaria del Evangelio de Lucas.   Igual que Lucas, el libro de Hechos habría de ser redactado hacia inicios de la década del sesenta del primer siglo.  

La función canónica de Hechos s fundamental para el mejor entendimiento del resto de escritos del Nuevo Testamento.   El libro de Hechos es como el puente lógico e ideológico entre los evangelios, la vida, predicación la obra de Cristo en la cruz y las cartas a partir de Romanos hasta Apocalipsis.   Sin Hechos no se sabría nada en cuanto a cómo inició el cristianismo ni ninguna de las iglesias en las distintas regiones a donde es dirigido cada documento del Nuevo Testamento.    ¿Cómo entender 1 de Tesalonicenses, su origen y las dificultades que la carta afirma ellos experimentaron?    Sin embargo, Hechos 17 nos da la información por cual se entiende mejor lo dicho en 1 Tesalonicenses.   ¿Cómo entender los conflictos entre Pablo y los judaizantes mencionados en sus cartas si no existiera el libro de Hechos y su capítulo 15?   Evidentemente el libro de los Hechos cumple su función canónica de manera perfecta y eficaz como puente entre los cuatro evangelios y las cartas del Nuevo Testamento, eficaz para el mejor entendimiento de las mismas.  

Se notará en la leída de una sola sentada, el bosquejo natural del libro de Hechos sintetizado en l 1:8 : Me seréis testigos en Jerusalén, Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra.  Cuatro divisiones naturales encontradas entre el capítulo 1-7 Jerusalén y Judea, Samaria (cap. 8), lo último de la tierra: 13-28.   Se verá otro bosquejo natural entre el capitulo 1-12 con el mayor protagonismo apostólico de Pedro, y del capítulo 13-28 con mayor protagonismo del apóstol Pablo.  

Sin embargo, para Lucas, en su redacción, el verdadero protagonista del libro de Hechos de los Apóstoles será el Espíritu Santo.   Su neumatología es esencial en Hechos, cumpliendo así lo dicho por Jesús respecto al Espíritu Santo que enviaría en su lugar.   Así, el único vicario de Cristo en Hechos es el Espíritu Santo, de ahí que alguien sugiriera que el libro debiera titularse:  Los Hechos del Espíritu Santo.

domingo, 15 de marzo de 2026

Jesús, su nacimiento virginal y su divinidad, Breves notas sobe Lucas

 

Jesús, su nacimiento virginal y su divinidad

Entrada 3

Por Guillermo A. Domínguez



En la segunda entrada sobre Lucas 1, dejamos a Elizabet, parienta de María, recogida por cinco meses en su casa.  El 1:26 nos presenta que a los seis meses de embrazo de Elizabet, el ángel Gabriel, el mismo ángel que se apareció al sacerdote Zacarías, padre de Juan el bautista, el mismo ángel que hacia mediados del siglo sexto a.C., se había aparecido a Daniel el profeta, ahora, irrumpe nuevamente en la historia de la salvación siendo portador de la buena noticia de parte de Dios a la joven virgen María:  En ella se gestaría el Hijo de Dios.   Parte de lo extraordinario de esta sección es la base para la teología de la encarnación del Verbo de Dios, y el nacimiento virginal.   No hubo intervención de hombre para la fertilización del óvulo maduro de María.   El Verbo de Dios, Espíritu puro, energía pura, se materializaría como esperma para fertilizar el óvulo de María e iniciar el proceso de la mitosis.   ¿No puede acaso Dios trasformar la energía en materia, y la materia en energía?   Dios no hizo lo que se ve de la nada, sino que dice: “Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que se ve fue hecho de lo que no se veía.”   No dice que de la nada, sino de lo que no se veía.   Einstein se atrevió a formularlo en la ley de la conservación de conservación de la energía.  

Ante el asombro de María, el ángel le dice: “Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús.   Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo….  María que no había tenido relaciones sexuales con ningún varón pregunta cómo puede ser posible esto?  La respuesta del ángel:  “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios”.   En todas estas palabras está basada la doctrina del nacimiento virginal y la divinidad de Jesús.   O se acepta cual está escrito con todas las implicaciones teológicas o simplemente se rechaza y no se cree en ello.   Dios no dejará de ser menos Dios ni mas Dios si aceptamos o no lo escrito tan solo en esta sección.   Aquí lo interesante son las implicaciones de cada frase.   Ella es virgen, ningún hombre la ha tocado, pero aún así Dios decide que ella quedará embarazada.   ¿Cómo?  La sombra del Altísimo vendrá sobre ella y le cubrirá.   Juan dice que el Verbo se hizo carne.  Ni siquiera dice que tomó carne, sino que se hizo carne.   El Espíritu divino, el Logos o palabra creadora, parte del ser de Dios, su esencia divina, se haría carne en el útero de María, en su óvulo maduro, el cual una vez dentro, ese ser divino se cristalizará en materia (esperma divino), el óvulo quedó fecundado por la energía del ser divino.  El Verbo era ya, desde ese momento, carne, participante de la naturaleza humana a través de María, y participante por naturaleza del ser divino por cuanto divino, pero ahora encarnado.  Ese ser en gestación humana, sólo le faltaba nacer como humano, y nació.  Y tal cual lo afirmó Mateo Flecha, el viejo, en su “Riu riu chiu”, Lo divino e infinito se hizo finito para hacernos “infinitos” (inmortales) y participantes de la naturaleza divina (2 Pedro 1:4).  

El Silencio roto. Breves notas sobre Lucas

 Entrada 2

El silencio roto.

Por Guillermo A. Domínguez



Cuatrocientos años aproximadamente habían transcurrido desde que Dios había hablado por última vez al pueblo a través de un profeta o visión, desde la última vez que lo hizo a través del profeta Malaquías, quien se enfrentaría a la apatía, frialdad y descuido de la fe por parte del pueblo judío y sus líderes religiosos luego del exilio, ya una vez construido el segundo Templo.   La nación judía del postexilio pasaría por mucha historia en todo ese lapsus hasta la aparición de Jesús en la historia.   Y es precisamente aquí, poco antes de su nacimiento, cuando Dios irrumpe nuevamente con su voz en la historia, y habla por primera vez después de esos cuatrocientos años, ahora a través de un sacerdote llamado Zacarías quien en turno de ministración en Templo, una vez dentro del lugar santo, el silencio de Dios es roto a través de su ángel, Gabriel, quien le notifica que él y su mujer, tendrán un hijo, cuya misión es preparar el corazón del pueblo para la llegada del Señor (Mesías Jesús).   El ángel designa el nombre del niño que nacerá: Juan, el cual será lleno del Espíritu Santo desde su nacimiento, e irá delante del Señor con el espíritu y poder de Elías.   Con este acontecimiento, el silencio de cuatrocientos años había sido roto.   Dios había reiniciado la cuenta regresiva, el principio del fin para Israel, y el inicio de una nueva era dentro de su plan salvífico, ya no con Israel como pueblo exclusivo y representante de su reino en la tierra, sino con un nuevo pueblo llamado: la Iglesia.  Los “posteros tiempos” habían iniciado con el fin del silencio de Dios a través del mensaje de su ángel.   Solo faltaba que su palabra creadora, su Logos se hiciera carne, no si antes, viniese primero “el Elías” en su antitipo Juan, preparando el corazón del pueblo con su predicación acerca de la llegada del Reino de Dios y la invitación al pueblo al arrepentimiento.   El mensaje de Juan fue de esperanza para los humildes de corazón que oyeron su mensaje y fueron bautizados, pero de juicio para el pueblo de Israel como nación.   Su fin era inminente, el hacha ya estaba puesta, la suerte ya estaba echada sobre Israel como nación, su inminente fin se acercaba.   Con la llegada de Juan, Dios quiso salvar a cuantos más pudieran oírle y obedecerle a través de su profeta Juan, el mensaje de Jesús y sus discípulos.   El silencio roto de Dios se tradujo en esperanza de salvación sobre los humildes y marginados y de juicio sobre la rebelde Judá.       Jesús mismo lo declaró en su  parábola de la viña y lavadores malvados:  el reino será quitado de vosotros y dado a gente que produzca los frutos del reino.   Esta nueva gente se tradujo en la iglesia.   Con Jesús, la revelación de Dios se cristalizó en sus palabras, ministerio y su persona.  Dios habló de muchas veces a los padres a través de los profetas, pero en estos últimos días nos ha hablado a través de su Hijo.   Dios continúa hablando al hombre cada vez que su palabra es leída, cada vez que su mensaje es predicado, cada vez que se amanece en un nuevo día, la voz de Dios habla a la criatura caída con su llamado apostólico: ven y sígueme.