lunes, 23 de marzo de 2026

La Tentación en el desierto y sus implicaciones en la persona de Jesús. Lucas 4.

 La Tentación en el desierto y sus implicaciones en la persona de Jesús.  Lucas 4.

Entrada 3, Marzo 23, 2026

Por: Guillermo Antonio Domínguez Sánchez.

 

·       “Y el Logos se hizo carne…”.    Al hacerse carne, nace con todas las debilidades y limitaciones humanas. 

·       Nace en la miseria de la existencialidad humana, con todas sus implicaciones.  

·       En las tres tentaciones, se resume todo lo que el Logos en su existencialidad humana hubo experimentado como hombre: “los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida…”. 

·       Jesús en su naturaleza humana fue tentado en todo, según nuestra semejanza, pero sin pecado.  

·       Y “todo” significa “todo”, no hubo nada en lo que el ser humano sea tentado en que Jesús no lo haya sido.  

·       La diferencia entre él y nosotros, es que él frenó cada tentación como se ve en el marco de Lucas, diciendo no, confrontando y reprendiendo a Satanás.  

·       Jesús se mantuvo en comunicación continua con el Padre, oró y ayunó, cosas las cuales fortalecen el espíritu para resistir al maligno, las tentaciones. 

·        Jesús mencionó que velaran y oraran para no entrar en tentación.  Fue su praxis por siempre. 

·       En cada evangelio se le ve orando, lo cual le ayudó a mantener dominada su parte humana.  

·       La encarnación del Logos en la persona de Jesús, tendrá función sacerdotal, pues al encarnarse, tendrá como fin experimentar las tentaciones del ser humano, sentir lo que el ser humano siente cada tentación, experimentar las luchas de los piadosos ante cada tentación y presentarse así delante de Dios con la experiencia de las tentaciones sobre su carne, y su victoria ante ellas, para así ser misericordioso con sus hermanos, por cuanto él también experimentó las mismas tentaciones, pero sin pecado.

·       En las tentaciones en el desierto, Satanás no juega ni duda al tentar y retar a Jesús a convertir la piedra en pan.   Para Satanás, el punto no era si convertía o no la piedra en pan, es con toda probabilidad que sabía que Jesús podía hacerlo.  El punto es, que si Jesús accedía a hacerlo, indirectamente estaría obedeciendo a Satanás en un mandato provocado,  incitado por la tentación del hambre, lo cual abría un sinfín de opciones en las que Jesús pudo haber cedido y dado lugar a la tentación y, caer en ella.   Para nosotros, a modo de paréntesis, la pregunta si es valedera, ¿podía Jesús convertir la piedra en pan?   Nuestra respuesta es un sí.   Pero el hacerlo implicaba ordenar, mental o audiblemente, el reordenamiento de la estructura molecular y peso atómico de la piedra, al peso atómico y estructura molecular del pan.   ¿podía hacer eso Jesús?   Sólo recordemos el modo en que sana la oreja de Malco, criado del sumo sacerdote, a quien Pedro sacando su espada, se la había cortado, la noche de la aprensión de Jesús.   Analice la implicación de la sanación.   Para que una herida sane, a parte de los cuidados que se ha de tener para que no se infecte, hablando hoy en la actualidad con todas las facilidades, una vez suturada una herida, habrá que esperar unos seis a ocho días para que el tejido se haya sanado (entretejido), y esto con mucha delicadeza.   Pero vemos como Jesús, toma la oreja amputada, la pone en su lugar, y en seguida queda sana (pegada nuevamente en su tejido).  Yo creo firmemente en el acontecimiento, imposible para todo ser humano, excepto para Jesús.   Lo mismo acontece con la transformación del agua en vino, acción en la que tuvo que haber una transformación de toda la estructura química, atómica y molecular para dar como resultado el vino de uva que Jesús transformó a partir del agua.

·       Esto implicaba el poder de Jesús sobre la materia, poder de transformarla según su voluntad, ¿por qué?  Porque él es Señor de la propia materia, todo está sujeto a él.

domingo, 22 de marzo de 2026

El mensaje de Juan el Bautista, Juicio contra Israel. Entrada 2, Lucas 3.

El mensaje de Juan el Bautista, Juicio contra Israel.

Entrada 2,

Lucas 3.  Marzo 22 de 2026

Por: Guillermo Antonio Domínguez Sánchez

 




La suerte de Israel ya estaba echada.  El día grande de Jehvah había llegado, faltaban “horas” para su cumplimiento.   El silencio de Jehová se rompería en definitivo con su último profeta del Antiguo Pacto, Juan el Bautista, quien vendría a preparar el corazón de muchos para la venida del Mesías, y quien también vendría anunciando juicio sobre su pueblo rebelde, Judá.   El hacha ya estaba puesta, les dijo, y vendría uno que los bautizaría en Espíritu Santo y fuego.   El fugo aquí, tiene la idea de juicio, el cual llegó con la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C., por el general Tito, hijo del emperador Vespasiano.

Dios  había intentado muchísimas veces convencer a su pueblo de volverse a él y al final aptas a su Mesías Rey.   Enjuició  al reino del Norte a través de los Asirios en 722, a Judá en 600, 557, y 587 a.C., pero Israel no entendió, lo enjuició a través de los seléucidas y Antíoco Epífanes en 165 a.C., pero su pueblo no aprendió.  Si bien, dejaron aparentemente la idolatria, pero se fueron al extremo de la falsa santidad e hipócrita y sectaria actitud de sujeción a la letra, aunque más se sujetaron a las tradiciones de sus padres, antes que, al mandato divino de hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.   Pero Israel no entendió, se aferró a su legalismo y desecharon a su Mesías tan esperado, consumando su desgracia, de haber tenido delante y en medio de sí a su mesías anhelado y no haberle reconocido, creído ni recibido.

Para Isael, la llegada de Juan el bautista marcaba el principio del fin, una era había llagado a su término.   Juan sólo haría su trabajo d comunicar su juicio y último llamado al arrepentimiento al “resto” o remanente de Israel, lo cual también logró, pues muchos, oyeron su voz en el desierto, su voz de llamado al arrepentimiento y preparación para recibir al Mesías.   Felipe habría de ser uno de sus frutos directos de esa preparación, pues éste vendría a formar parte de los Doce que el Señor Jesús llamaría al ministerio apostólico.   Muchos de los primeros discípulos de Jesús habrías sido seguidores de Juan el bautista, una vez sabidos por boca del propio Juan que él no era el Mesías, sino aquel a quien señaló como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, Jesús de Nazaret.

Una vez logrado su cometido, de anunciar el juicio inminente sobe Israel y la presencia del Mesías, Juan habría participado del bautismo de sangre, su propia sangre, al ser ejecutado por manos de sus propios líderes que no soportaron oír su mensaje de arrepentimiento.   Su muerte, también presagiaría la muerte de Jesús Mesías, que a su vez sellaría el culmen del fin de Israel como pueblo predilecto de Dios y de Israel como Estado.   Una vez llegada la destrucción de Jerusalén en el 70 d.C., Israel deja de ser el pueblo de Dios, y el rol pasa a la iglesia, esta es ahora el nuevo pueblo de Dios.  Cualquier pretensión nacionalista y de restauración por parte de los judíos, será simple necedad y actitud sectaria.  


Brevísimas notas sobre la Trinidad en la anunciación a María Lucas 1. Entrada 1, Marzo 22, 2026

Brevísimas notas sobre la Trinidad en la anunciación a María. 

Lucas 1

Entrada 1, Marzo 22 

Por: Guillermo Antonio Domínguez Sánchez





Desde el inicio de los Evangelios puede preciarse ya la distinción personal en el ser de Dios.   Sea metáfora o no, la forma redaccional del texto implica la pluralidad de personas que comparten la ontología divina.  

"…y será llamado  Hijo del Altísimo”.   Esto indica la distinción personal y funcional entre el Verbo encarnado, llamado ahora Jesús, y aquel que es su Padre, el Altísimo, o sea, Dios mismo.   Jesús Logos como Hijo y el Altísimo como su Padre.   Y esta la forma en que él se identifica, sea delante de los que le oyen, sea en sus oraciones personales:  En la oración de Juan 17, Jesús se identifica literalmente como Hijo de aquel a quien llama Padre, con toda naturalidad.   En Lucas 9, en la transfiguración, casi al final de la escena, se escucha una voz decir, acerca de Jesús: “Este es mi Hijo amado, a él oíd.”  Evidentemente es el Dios, su Padre.  Ante los judíos en Juan 5 afirma de Dios: “…Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo.   Por esto los judíos aún más procuraban matarle, porque no solo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios.   En Juan 10 afirma: “…muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis? Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios.”   Los judíos entendían bien la retórica y la significación semántica de cada cosa que Jesús decía de sí y su relación filial con Dios, todo apuntaba, en el entendimiento judío, que Jesús daba a entender que era Dios, al decir que era Hijo de Dios.  Lo peor de todo, en la desgracia judía, es que tenían razón al entender a Jesús y las implicaciones de decir que Dios era su Padre;  ahí estaba su desgracia, lo entendían peo no lo creían, no aceptaban que Jesús lo fuera.  En Lucas, Jesús, desde su infancia de 12 años tenía conciencia de su relación divino-filial con Dios su Padre; al responder a sus padres porqué se había perdido de ellos, le dijo: “No sabéis que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?”.    En Lucas 3, en el relato de su bautismo, “…vino una voz del cielo que decía: tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia.”   En estas breves citas, se ve la distinción entre el Padre y Jesús el Logos.  

Volviendo a la cita de Lucas 1 en la anunciación  María, el ángel Gabriel le dice: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra”.   Hay muchísimo por hablar de las implicaciones que tiene la frase, y solo me detendré a señalar la distinción personal y filial-divina presente ahí entre el Altísimo, El niño Dios, y el Espíritu Santo.  Tan grande es la personalidad del Espíritu Santo y su divinidad, que el ángel también le dice a José: “porque lo que en ella hay, del Espíritu Santo es”.   La fecundación del óvulo maduro de la joven virgen con el Logos divino al hacerse esperma, sólo fue posible por la intervención del Espíritu Santo, distinguiéndose así la personalidad, función y distinción de los tres.  

lunes, 16 de marzo de 2026

¿Dónde está la iglesia? Notas breves sobre Hechos.

 ¿Dónde está la iglesia?

Por Guillermo A. Domínguez.

Entrada 6












Lucas distingue cuatro elementos fundamentales para distinguir la presencia de la iglesia: 1) perseverancia en la doctrina apostólica, 2) comunión unos con otros, 3) Partimiento del Pan, 4) las oraciones.   Donde haya esos cuatro elementos, ahí estará presente la iglesia.   La enseñanza apostólica es la doctrina de Cristo, o sea, todo lo que concierne a la persona de Jesús, su vida, ministerio, sus dichos y hechos y su obra en la cruz.  Puede ser añadidas aquellas directrices y consejos dada por los apóstoles que tengan que ver con la vida y ética cristiana, tomando en cuenta el marco contextual, a modo de no imponer algo que no necesariamente deba cumplirse por cuanto elemento cultural ajeno  nosotros.   Las cartas paulinas están llenas de enseñanzas morales que se traducen en doctrina a seguir por la cristiandad por cuanto son de aplicación permanente. 

La comunión unos con otros ha de ser parte de la praxis cristiana, pues es ahí donde aprendemos  a sobrellevarnos los unos a los otros en amor.   Es ahí donde tenemos la oportunidad de poder servir aún a aquel que nos ha hecho daño, es ahí, en el seno de la hermandad donde aprendemos a ver a Jesús en el rostro del hermano, en el rostro del prójimo.  

 

El partimiento del Pan aquí mencionado, no solo implicaba la comida común, sino el memorial del sacrificio de Cristo en la cruz.  En este memorial instituido por Jesús mismo, tenemos la oportunidad d recordad no solo la muerte de Jesús, sino la gracia de Dios en Cristo de haber sido incluidos en un nuevo pacto, el ser partícipes en una nueva alianza con Dios.   Esa nueva alianza sellada con la sangre de Cristo nos constituye en un nuevo pueblo delante de Dios y para Dios.    Esta alianza es una alianza que no exceptúa a nadie, pues todos han sido llamados a ser partícipes por la fe en la obediencia al evangelio.   Israel fue constituido n su pueblo exclusivo, exclusividad que perdió por su arrogancia, exclusión dicha por el mismo Jesús al decir que el reino sería quitado de ellos y dado a gente que produjese los frutos del reino.   Dios se hizo de un nuevo pueblo llamado: La Iglesia la cual fu adquirida por la sangre de Cristo.   En este nuevo pacto, participamos tanto de su cuerpo y de su sangre representada en los elementos que a Jesús le plació representarlos.   La iglesia en ese momento lo participó, Pablo lo aclaró a un mejor en su carta a los Corintios, y nosotros continuamos con la practica de dicho partimiento.

Las oraciones.   La oraciones no son sino la forma en que nos comunicamos con Dios, es la intimación de nuestro yo con el Ser de Dios al conectarnos con el por la fe al dirigirnos a él.  Las oraciones son la forma de humillarnos al demostrarle que dependemos totalmente de él al pedirle.  Nos acercamos con espíritu humilde y penitente, así como confiados que nos escucha porque lo hacemos  a través de Jesús y porque tenemos dentro al Espíritu Santo quien intercede en nuestras oraciones, muchas veces las hechas, pero presentadas perfectas por el Espíritu Santo delante de la presencia de Dios.   El traduce las intenciones del corazón en cada oración y las presenta traducidas ante el Padre.  Las oraciones no solo son un mandamiento, sin una necesidad y una forma de adorar a Dios al mostrar nuestra dependencia de él.   Así, donde están estos elementos, ahí está presente la iglesia. 

El acontecimiento de Pentecostés en Hechos capítulo dos.

El acontecimiento de Pentecostés en Hechos capítulo dos. 

Por: Guillermo A. Domínguez

Entrada 5









El capítulo dos de Hechos de los Apóstoles, es uno de los pilares fundamentales en la eclesiología, sirviendo como elemento referencial único para el origen y establecimiento de la iglesia.  Como se mencionó en el artículo anterior, sin Hechos sabríamos poco o casi nada sobre el origen del cristianismo, la iglesia y las iglesias a quienes Pablo escribe en sus cartas.  Así pues, Lucas se propondrá ubicar la narrativa del establecimiento de la iglesia en cumplimiento del mandato de Jesús de no salir de Jerusalén,  en cumplimiento de la profecía de Joel dos, tanto así que recuerda a Pedro citar dicho profeta como cumplimiento de la palabra de Dios.   Lucas se presenta con una lucidez excepcional, un maestro conocedor de la profecía bíblica así como del ordenamiento y acomodamiento literario de las cosas por él narradas.   Todo converge en Hechos capítulo dos, las profecías del establecimiento de la iglesia,  el establecimiento o llegada del Reino de Dios con poder, el derramamiento del Espíritu Santo y las consecuentes manifestaciones del Espíritu en ese día como credenciales o garantías de que lo dicho tanto por los profetas y por Jesús tuvo su cumplimiento ese día.


Jesús les había dicho que muchos de los que estaban con él no verían o experimentarían la muerte, sino hasta que viesen venir el reino con poder (Marcos 9:1).  También, antes de la ascensión Jesús les dijo que recibirían poder cuando viniese el Espíritu Santo, lo cual precisamente ocurrió.   Ese día,  reunidos todos en el aposento alto, los doce junto con alrededor de unas 120 personas recibirían el derramamiento del Espíritu Santo.  Este manifestó su descenso con un como con un gran viento recio qué soplaba y llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentando sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.   Notes que previamente se mencionó que en la casa estaban reunidas las mujeres y los Apóstoles y eras todos en total como ciento veinte personas.  Eran todos los que habían seguido a Jesús casi desde el inicio de su ministerio.   Casi todos habrían sido de Galilea, si no es que todos.   La idea que presenta la narrativa es que en la casa estaban reunidos 120 almas.  Por eso es lógico y congruente que Pedro diga que en ese momento se está dando el cumplimiento de la profecía de Joel, donde, tanto jóvenes, mujeres y ancianos verían visiones, profetizarían y hablarían en otras lenguas.  No fue, entonces, solo sobre los Apóstoles que se derramó el Espíritu Santo, sino sobre la congregación de 120 reunidos esa mañana con los allí,  incluida Maria y las demás mujeres.  De lo contrario no tendría sentido ni cumplimiento real lo dicho por Joel y expresado por Pedro como argumento seguro que ese día se cumplió la palabra de Dios.  El poder con que se manifestó el Espíritu fue único aquí y en Hechos diez.   Ese día, tras el mensaje de Pedro habrían sido bautizados como tres mil personas.   Judíos de todos los puntos cardinales llevarían la semilla del evangelio a sus lugares de origen.  La iglesia creció y se expandió por toda Jerusalén,  Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra.  


Conectividad literaria entre Hechos de los Apóstoles y el evangelio de Lucas. Su función canónica.

 Conectividad literaria entre Hechos de los Apóstoles y el evangelio de Lucas.   Su función canónica.

Por: Guillermo A. Dominguez

Entrada 4

 



Tal cual se mencionó en la primera entrada de Lucas, el libro de los Hechos de los apóstoles es el segundo volumen de la obra de Lucas, dirigido igual que el primero, a un tal Teófilo, algún alto dignatario del imperio romano.   Hechos tendrá la intención de continuar demostrando a Teófilo el único Señorío de Cristo y Salvador universal, lo inofensivo del cristianismo para el imperio romano y lo indetenible que es este movimiento, iniciado en ese momento, hacía 30 años atrás.

Lucas inicia el libro de los Hechos, casi recapitulando el último capítulo del Evangelio o sintetizándolo: los dichos y hechos de Jesús, hasta el día que fue recibido arriba, su resurrección y su aparición con pruebas indubitables durante cuarenta días, hablándoles acerca del Reino de Dios; su últimas recomendaciones en el monte de la ascensión, su mandato de no salir de Jerusalén hasta que hayan recibido la promesa del Padre, su afirmación de que habrían de ser bautizados con el Espíritu Santo en muy pocos días.   Esto prueba, evidentemente que Hechos de los Apóstoles es la continuación literaria del Evangelio de Lucas.   Igual que Lucas, el libro de Hechos habría de ser redactado hacia inicios de la década del sesenta del primer siglo.  

La función canónica de Hechos s fundamental para el mejor entendimiento del resto de escritos del Nuevo Testamento.   El libro de Hechos es como el puente lógico e ideológico entre los evangelios, la vida, predicación la obra de Cristo en la cruz y las cartas a partir de Romanos hasta Apocalipsis.   Sin Hechos no se sabría nada en cuanto a cómo inició el cristianismo ni ninguna de las iglesias en las distintas regiones a donde es dirigido cada documento del Nuevo Testamento.    ¿Cómo entender 1 de Tesalonicenses, su origen y las dificultades que la carta afirma ellos experimentaron?    Sin embargo, Hechos 17 nos da la información por cual se entiende mejor lo dicho en 1 Tesalonicenses.   ¿Cómo entender los conflictos entre Pablo y los judaizantes mencionados en sus cartas si no existiera el libro de Hechos y su capítulo 15?   Evidentemente el libro de los Hechos cumple su función canónica de manera perfecta y eficaz como puente entre los cuatro evangelios y las cartas del Nuevo Testamento, eficaz para el mejor entendimiento de las mismas.  

Se notará en la leída de una sola sentada, el bosquejo natural del libro de Hechos sintetizado en l 1:8 : Me seréis testigos en Jerusalén, Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra.  Cuatro divisiones naturales encontradas entre el capítulo 1-7 Jerusalén y Judea, Samaria (cap. 8), lo último de la tierra: 13-28.   Se verá otro bosquejo natural entre el capitulo 1-12 con el mayor protagonismo apostólico de Pedro, y del capítulo 13-28 con mayor protagonismo del apóstol Pablo.  

Sin embargo, para Lucas, en su redacción, el verdadero protagonista del libro de Hechos de los Apóstoles será el Espíritu Santo.   Su neumatología es esencial en Hechos, cumpliendo así lo dicho por Jesús respecto al Espíritu Santo que enviaría en su lugar.   Así, el único vicario de Cristo en Hechos es el Espíritu Santo, de ahí que alguien sugiriera que el libro debiera titularse:  Los Hechos del Espíritu Santo.

domingo, 15 de marzo de 2026

Jesús, su nacimiento virginal y su divinidad, Breves notas sobe Lucas

 

Jesús, su nacimiento virginal y su divinidad

Entrada 3

Por Guillermo A. Domínguez



En la segunda entrada sobre Lucas 1, dejamos a Elizabet, parienta de María, recogida por cinco meses en su casa.  El 1:26 nos presenta que a los seis meses de embrazo de Elizabet, el ángel Gabriel, el mismo ángel que se apareció al sacerdote Zacarías, padre de Juan el bautista, el mismo ángel que hacia mediados del siglo sexto a.C., se había aparecido a Daniel el profeta, ahora, irrumpe nuevamente en la historia de la salvación siendo portador de la buena noticia de parte de Dios a la joven virgen María:  En ella se gestaría el Hijo de Dios.   Parte de lo extraordinario de esta sección es la base para la teología de la encarnación del Verbo de Dios, y el nacimiento virginal.   No hubo intervención de hombre para la fertilización del óvulo maduro de María.   El Verbo de Dios, Espíritu puro, energía pura, se materializaría como esperma para fertilizar el óvulo de María e iniciar el proceso de la mitosis.   ¿No puede acaso Dios trasformar la energía en materia, y la materia en energía?   Dios no hizo lo que se ve de la nada, sino que dice: “Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que se ve fue hecho de lo que no se veía.”   No dice que de la nada, sino de lo que no se veía.   Einstein se atrevió a formularlo en la ley de la conservación de conservación de la energía.  

Ante el asombro de María, el ángel le dice: “Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús.   Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo….  María que no había tenido relaciones sexuales con ningún varón pregunta cómo puede ser posible esto?  La respuesta del ángel:  “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios”.   En todas estas palabras está basada la doctrina del nacimiento virginal y la divinidad de Jesús.   O se acepta cual está escrito con todas las implicaciones teológicas o simplemente se rechaza y no se cree en ello.   Dios no dejará de ser menos Dios ni mas Dios si aceptamos o no lo escrito tan solo en esta sección.   Aquí lo interesante son las implicaciones de cada frase.   Ella es virgen, ningún hombre la ha tocado, pero aún así Dios decide que ella quedará embarazada.   ¿Cómo?  La sombra del Altísimo vendrá sobre ella y le cubrirá.   Juan dice que el Verbo se hizo carne.  Ni siquiera dice que tomó carne, sino que se hizo carne.   El Espíritu divino, el Logos o palabra creadora, parte del ser de Dios, su esencia divina, se haría carne en el útero de María, en su óvulo maduro, el cual una vez dentro, ese ser divino se cristalizará en materia (esperma divino), el óvulo quedó fecundado por la energía del ser divino.  El Verbo era ya, desde ese momento, carne, participante de la naturaleza humana a través de María, y participante por naturaleza del ser divino por cuanto divino, pero ahora encarnado.  Ese ser en gestación humana, sólo le faltaba nacer como humano, y nació.  Y tal cual lo afirmó Mateo Flecha, el viejo, en su “Riu riu chiu”, Lo divino e infinito se hizo finito para hacernos “infinitos” (inmortales) y participantes de la naturaleza divina (2 Pedro 1:4).